Palestino: Inmigración, Adaptibilidad y Lenguaje

por Jorge Elias

Los inmigrantes palestinos llegados a Chile dejaron un legado, en el cual pudieron extender su identidad, y a su vez, adaptarse a la sociedad chilena

La inmigración árabe a Chile se inicia en la segunda mitad del siglo XIX. Los “paisanos” provenían mayormente de Palestina, Siria y El Líbano, territorios bajo la dominación del imperio turco otomano y, luego, por el sistema colonialista europeo. En este escenario imperaban heterogéneas nacionalidades, creencias, lenguas, hábitos y costumbres.

A Chile llegaron palestinos procedentes de Belén, Beit Yala, Beit Sahour, entre otras ciudades. Ejercían el trabajo independiente, como, por ejemplo, tallado en nácar y concha de perla, la pequeña ganadería y la agricultura. Los sirios, por su parte, provenían principalmente de Homs y Alepo. La familia se dedicaba a labores en los rudimentarios telares y, en menor escala, a la ganadería y a la agricultura. Los libaneses, en menor número, procedían de diversas aldeas y ciudades y practicaban especialmente la agricultura.

El proceso de inserción de los árabes fue lento debido, en términos generales, a la desconfianza, el abuso y la discriminación de que fueron objeto. No se les concedió tierras ni lugares específicos para residir, aunque -eso sí- es preciso reconocer que hubo una política de puertas abiertas. Dado que el carácter de esta inmigración fue dirigido o libre, además los primeros immigrantes no eran más de 100 familias lo que hoy sus descendientes alcanzan aproximadamente las 500 mil personas en 100 años de historia en Chile. Los árabes optaron por el asentamiento disperso a lo largo del territorio nacional y desarrollando un oficio que interfiriera lo menos posible con el de los chilenos o extranjeros. De esta manera surgió la compra y venta ambulante, creando con ello un personaje premunido de un canasto lleno de mercadería diversas (pinches, peinetas, hilos, agujas, géneros, etc.), que voceaba sus productos en las ciudades, en los barrios, en los pueblos del país, en un principio se les denominó “el falte” término despectivo que denota la hostilidad y la agresión que recibió el árabe en este proceso de asimilación y aceptación en la sociedad que los albergaba; describe diversas formas de intolerancia denominada turcofobia; particulariza algunos estereotipos construidos para calificar a ciertos árabes de usureros, ambiciosos, arribistas. Cabe consignar, además, que esta situación de marginalidad y de abandono paulatino de la identidad cultural árabe fue también consecuencia de un mundo globalizado, sin embargo una de las diferencias que tiene la inmigración respecto a otras (más actuales) se puede asumir como una conquista de un espacio a través del esfuerzo personal y colectivo, el trabajo inclaudicable, la aceptación de la lengua y la cultura de la sociedad receptora.

En la actualidad, los inmigrantes árabes y sus descendientes se encuentran plenamente integrados en el espacio chileno, ocupando diversas áreas como por el ejemplo el comercio, personajes políticos, ejercedores de distintas profesiones y así un largo etc.

El rol del Club Deportivo Palestino

Todas esas dificultades trajo consigo una consecuencia que fue la pérdida del idioma árabe, en gran medida porque los árabes no querían ser objeto de más hostilidades por lo que sacrificaron parte de su identidad como lo es la lengua madre con el fin de que sus descendientes estuvieran 100% adaptados al contexto sociocultural chileno y sumado a la globalización constante, es que los árabes necesitaban un vehículo que les permitiera ser aceptados y a su vez transmitir su identidad cultural y es en este punto donde la institución deportiva cobra un rol protagónico, ya que el Club Deportivo Palestino permitió por un lado, conservar, en lo posible, sus rasgos identitarios culturales y, por otro, desean acceder a esta nueva identidad cultural chilena y un reemplazo del lenguaje perdido, además fue su ticket de entrada para la adaptación definitiva en la sociedad chilena. Para ello se valieron de la creciente popularidad de un nuevo deporte: el fútbol.

La representación del Club Deportivo Palestino tiene sus orígenes ligados al amateurismo, siendo más bien una institución destinada a satisfacer necesidades recreacionales de la comunidad palestina asentada en Chile, sin embargo Palestino comienza profesionalmente (ya se sabe que como institución empezó en 1916) en 1952, solo tres años después consigue su primer título a nivel nacional, con aquel mítico equipo liderado por Roberto Coll. En aquellos años Palestina había sido ya “repartida” por la creación del Estado de Israel, que se constituyó de manera artificial pues era una minoría judía la que habitaba esas tierras, incluso desde la ocupación británica, que dominó el territorio desde antes del inicio de la 1° Guerra Mundial, y que a lo largo de esos años fue “implantando” población de religión judía (irónicamente consecuencia de una inmigración artificial) de diferentes partes del mundo desatando el desastre palestino conocido como “Nakba”.

La comunidad en ese tiempo intentó canalizar sus ansias de aceptación y validación a través de palestino, más aún con su existencia como grupo en peligro, entonces el Club Deportivo Palestino ayudó a que la identidad Palestina se fortaleciera junto con el proceso de adaptación social, haciendo un esfuerzo por mantener los valores Palestinos intactos mirando con impotencia como en Palestina sus compatriotas se debían acomodar al nuevo estilo de vida marcada por la ocupación del recién creado estado sionista de Israel.

Haciendo un salto en el tiempo y ya situándonos en tiempos actuales, precisamente el año 2014 que fue cuando se tomó la decisión de incluir el mapa de la Palestina histórica reemplazando los “unos” de la espalda de las camisetas, es ahí donde existe un antes y un después en cuanto a consolidar el nexo con Palestina, pues si bien palestino siempre estuvo compitiendo en el fútbol profesional chileno, también hay que considerar que la identidad y nexo con palestina solo conservaba el nombre, esto se extendió durante décadas y en parte marcado por un hecho puntual ocurrido en los años 70. En el año 1972 durante los Juegos Olímpicos de Munich, una facción de la O.L.P, secuestró a la delegación israelí , lo que llevaría la impensable, hasta entonces, irrupción de la violencia en el ámbito olímpico, resulta en motivo de condena y desprestigio internacional para la causa palestina. Una vez más el foco público e investigador se quedó con el acto en sí olvidando por completo que la motivación detrás de tal situación fue, es y sigue siendo la ocupación y las constantes violaciones a los derechos palestinos que no tienen comparación alguna con ninguna realidad.

Lamentablemente la repercusión en la comunidad Palestina, en especial quienes estaban al mando de Palestino fue desmarcarse de la causa Palestina y convertirla en un apoyo casi invisible, por miedo a las condenas sociales, con ello evitar poner a palestino en una situación difícil, lo que es comprensible considerando la escasez de información disponible, además de que la etiqueta de “terrorismo” ya estaba siendo manipulada a conveniencia de los inescrupulosos que veían en el mundo árabe un buen lugar para explotar, manipular y ocupar como chivo expiatorio para sus nefastos gobiernos. Un hecho puntual en que parte de la identidad se vió mermada se dio en los años 90 cuando a través de los Acuerdos de Oslo, la opinión pública mundial consideró que era un real acercamiento hacia la paz, lo que llevo al presidente de palestino de aquella época a dar declaraciones desafortunadas, citando textual aquellos dichos: “si se alcanza la paz palestino no tiene razón de ser”, con ese sentir es que palestino tuvo que sobreponerse al ninguneo de su propia comunidad y a su vez sobreponerse a quienes veían al club como algo innecesario, lo que contribuyó a que los “tricolores” vivieran en un ostracismo durante más de una década, eso sí evitando con éxito el descenso que lo acechó casi en todos los torneos disputados, salvo algunas excepciones.

La camiseta del año 2014 rescato el propósito de tener un club deportivo llamado ‘Palestino’, reactivando el nexo histórico que siempre ha tenido con Palestina, pero por los hechos comentados tuvo una especie de pausa durante la década de los 80 y en especial la de los 90. La camiseta del mapa sirvió para ir encantando nuevos adeptos y también un motivo para volver a tener un equipo competitivo.

Lo ocurrido el año 2014 y que se ha extendido hasta la actualidad es que palestino se convirtió en una especie de “lingua franca” (adoptado de forma tácita para un entendimiento común entre personas que no tienen la misma lengua materna), transformándose en un punto de convergencia para la comunidad (sobre todo en partidos internacionales) en el cual aprovechando que en un lugar de Chile la bandera Palestina puede flamear sin miedo a ser sindicada como un elemento prohibido, se crea el lenguaje cómplice donde conviven valores familiares que tan arraigados están en la cultura Palestina y que se anclan en Chile, convirtiendo así a palestino en un medio de comunicación de valores que van tomados de la mano con la identidad.

Palestino puede ser sindicado también como parte del lenguaje simbólico y una de las fortalezas del lenguaje simbólico es que resulta complicado ponerle límites. A través de símbolos (como la bandera de cuatro colores), las personas pueden expresar desde lo más evidente hasta lo que no es visible.

Así es como una institución deportiva llamada Palestino es un lenguaje en sí mismo y que en cada juego por 90 minutos ese lenguaje expresa identidad, quedando impregnada no solo en quienes apoyan al Club Deportivo Palestino, sino que incluso en los rivales como lo acontecido contra talleres de Córdoba el año 2019, pues el emotivo mensaje que dejó el elenco argentino una vez consumada su derrota responde a un acto que trasciende la deportividad o caballerosidad, más bien responde a reconocer que el Club Deportivo Palestino suscita un fenómeno que tiene que ver con el mover ideas y la más importante el otorgar identidad. Es por ello que si bien la lengua árabe se perdió en muchos descendientes, palestino se convirtió en el lenguaje de una causa.

Fuentes:
– www.palestinohistorico.cl
– El Rincón de la Historia. (16 de marzo de 2011).
– Memorias de un emigrante. Benedicto Chuaqui